miércoles, abril 25, 2018

La metamorfosis de las series



Todo son elogios a la serie The Handmaid’s Tale. Me parece muy bien si no fuera porque hay que ser bastante corto de luces para no darse cuenta de que, con la excusa de contar una historia acerca de la pesadilla de ser mujer en una teocracia, se está atacando a la religión. 

Curiosamente no hay ninguna serie acerca de una distopía en la que una sociedad acaba persiguiendo a los cristianos con la excusa de la variedad de género. Ya llevan varios años atacando a la religión con la excusa que sea. Dentro de unos pocos años, los ataques serán mucho menos sutiles. Detrás de las series, vendrán las leyes.

Las víctimas del futuro son presentadas hoy en la ficción como los verdugos.

……………………….

Video muy curioso de una campana en la fundición donde la han fabricado:

Otro vídeo de otra gran campana:

Quizá me metería en menos berenjenales si reconvirtiera este blog en una bitácora solo acerca de campanas. Blog de campanas del padre Fortea, o tal vez Blog forteniano campanero.

martes, abril 24, 2018

Ejerciendo la paciencia en campos insospechados



El tema de mis sotanas parece que es un culebrón que no tiene fin. Ya os conté hace muchísimo tiempo que tenía que encargar una nueva. La que tenía, que tan buenos servicios me ha prestado unos tres años, ya estaba inclinándose hacia el color gris de un modo cada vez más notorio. Hasta yo mismo lo reconocía. Y no estaba perdiendo el color de un modo uniforme, para más inri.

Le encargué una sotana a la misma carmelita que me hizo la anterior. Pero esta vez tardó medio año en hacérmela, me hizo ir un montón de veces al locutorio a probármela y, finalmente, me presentó un frankenstein de sotana que resulta imposible llevarla; caía más por delante el borde que por detrás, ¡las mangas no tenían la misma longitud!, etc, etc. Sospeché que esa monja hubiera caído en el luteranismo o que perteneciera a alguna secta luciferina, y de las peores.

Ese esperpento textil acabó regalado a un cura que quería tener una sotana y que, al ser más bajo que yo, podía pedir a una señora de su pueblo que se la recortara a voluntad por todas partes. Total, la quería para ponérsela dos o tres veces al año.

Habiéndome liberado de esa prenda, me fui a la tienda a comprar la tela para hacer una nueva. La primera vez que había ido, medio año antes, la señora que me atendió me recomendó encarecidamente que me comprara tres metros y medio de triacetato, que se produce de la celulosa de la madera. Le hice caso. Con este material se hizo la sotana horribilis.

Esta segunda vez, el joven que me atendió me dijo que de ninguna manera, que comprara sarga de verano. ¿Sarga de verano? Aquello me sonaba a algo muy desconocido. El nombre Sarga me sonaba a un río. No muy convencido (el que me atendió puso todo el entusiasmo) la compré y me fui con la bolsa bajo el brazo. Me encaminé camino del local de la costurera que me la va a hacer por 150 euros. Sea dicho de paso, un encanto de mujer.

He dicho que es “costurera”, porque se presenta como alguien que hace arreglos, pero quizá sea modista. Tampoco quiero reducirla profesionalmente.

El caso es que cuando llego yo a esta buena señora, ella me aconseja lino para la sotana. El lino es lo mejor, me aseguró. Todavía estaba a tiempo. La tela me había costado solo poco más de 20 euros. ¿Qué hacer? A mí todo me sonaba igual. Los tres materiales me sonaban a lo mismo. Mis posteriores consultas por Internet no disiparon mis dudas. Al revés, no sabía que el mundo de las telas era tan complejo. Yo sabía algo de las disposiciones sobre telas en el Levítico. Pero, más allá de eso, únicamente sabía cosas elementales. Es más, solo sabía tres cosas: distinguir entre lo sintético, el algodón y la lana. Y con la lana, realmente, tampoco soy muy bueno por más que la toco.

El caso es que sigo adelante con la sotana de tela de sarga. Vamos a ver. Ya os diré. Espero que algún día esta historia acabe. El algodón fue perfecto (y más que perfecto) durante tres años, pero acabó destiñendo. De una sotana espero que me dure diez años. Es un número redondo. Después puede desteñir, ya no me importa.

Y todo este asunto proviene de que en España paso mucho calor, muchísimo calor. Con la última estuve genial. Pero eso se debió al material y a la hechura, menos estrecha por todas partes. Ay, vamos a ver en que acaba todo. Porque una vez que me hago una, le cojo cariño y ya no quiero desprenderme de ella. Pero, claro, el negro del principio se va perdiendo y no se os ocurra darle tinte negro. Ya lo he probado, con resultados nefastos. En cuanto sudas o llueve, pues ya os lo imagináis.

lunes, abril 23, 2018

Continuación de la entrevista a una web venezolana



12.     ¿Qué opina de esas personas que dicen cazar fantasmas y demonios? ¿Hacen su misma labor o son otra cosa?
Eso es como el wrestling al boxeo. El wrestling sigue un guión.

13.     -Iglesias evangélicas popularizan la expulsión de demonios, pero ¿el rito del exorcismo se puede hacer similarmente en público y en plena misa?
En la Iglesia Católica, el exorcismo debe hacerse en privado. Eso es lo mejor, aunque uno eche de menos aquellos buenos viejos tiempos de exorcismos públicos como el de Loudun en el siglo XVII.

14.     ¿Tiene generación de relevo el Padre Gabriele Amorth?  De serlo ¿por qué?
Sí, hay muchos y muy buenos exorcistas en el mundo. Aunque pueda sorprender, hasta Cristobal Colón tuvo muy buenos continuadores.

15.     -Como demonólogo ¿Existen diferencias entre los demonios que se registran en Europa, con aquellos que están en las Américas?
Me limitaré a contestar que “no”. Como usted comprenderá, la pregunta se presta a muchas ironías por mi parte.

16.     -De sus estudios de teología ¿cuál es el tema (dentro del campo relativo al demonio, el exorcismo, la posesión y el infierno) por el que mayor interés tiene? Puede explicarlo y decirnos el porqué.
La existencia eterna en el infierno, su día a día. Ése es el tema que intelectualmente me interesa más. Y espero poder explicarlo en otro libro que se publicará, Dios mediante, antes de un año. Pero la vida en el infierno se ha convertido en el tema de más interés para mi creación teológica.

17.     -¿De cuantas tesis, similares o relativas, a “El exorcismo en la época actual” o su posterior Doctorado usted tiene usted conocimiento? ¿Son comunes estas investigaciones?
Un sacerdote santo diría que hay muchas otras muchas obras mejores que mi tesis doctoral. Lo que me molesta, no lo sabe usted bien, es hallarme todavía tan lejos de las metas espirituales que me he marcado.

18.     ¿Cuál es su mayor éxito editorial? ¿y por qué cree atrae tanta gente?
Summa Daemoniaca, sin ninguna duda. Lo deben haber leído entre 100.000 y 200.000 personas. Yo creo que lo que les atrae es una cierta curiosidad malsana que excita ese título.

19.     -¿Se reúnen los exorcistas? ¿Discuten si aparecen cosas nuevas o avanzan ciertas prácticas o demonios?
Sí, hay reuniones. He participado en muchas de ellas en bastantes países. No aparece nada nuevo en este mundo, pero sí que se comparten experiencias.

20.     Tocando un poco lo socioantropológico ¿qué implican los demonios para las sociedades? Están presentes en numerosas culturas.
Créame, están presentes tanto entre los tuaregs como entre los esquimales.

21.     -Usted dice que el cine no tiene mucho que ver los reales exorcismos, pero ¿hay tan sólo alguna cosa que tengan en común las representaciones con su labor?
El exorcismo de Emily Rose es la película más fiel a la realidad.

22.     -Aquellas personas que exorciza ¿les hace algún seguimiento posterior? ¿Son posibles las recaídas?
He seguido casos durante más de diez años después de su liberación. No, es muy rara una recaída. Por ejemplo, hubo un caso que sí, porque años después de que la liberé (en una sola sesión), abandonó toda práctica religiosa y siguió una vida de pecado. Casos así han sido muy pocos en mi vida.

23.     Este año muchos twiteros (incluidos quienes trabajamos en Arenga/Digital) nos hemos dado la tarea de leer La Divina Comedia, un canto el día con el #Dante2018. ¿Cómo lee un demonologo a Dante?
Le voy a ser franco, nunca me ha gustado La Divina Comedia. La obra de Dante es lo más parecido a un programa del corazón del siglo XIV, con todos los famosos allí entre llamas. Ese infierno es como el de Woody Allen en Desmontando a Harry.

24.     Bien, usted cataloga al chavismo como algo “perverso” ¿categorizaría la crisis que sucede en Venezuela como producto de algo demoniaco?
El chavismo, como casi todas las dictaduras, suelen ser fenómenos humanos. Una dictadura sería satánica si formalmente sus jerarquías fueran iniciadas en el culto a los demonios. No me consta que sea así en el chavismo. Cuando se derrumbe esa dictadura, sabremos lo que había. Hoy por hoy, he escuchado muchos rumores que circulan, pero no hay medios para hacer una verdadera comprobación. Por ejemplo, en el III Reich --y a pesar de todos los mitos que corren--, el esoterismo solo influyó a un reducido número de jerarcas y solo a Himmler entre los de primera fila.

25.     ¿Sabe usted algo de los rumores que aproximaban a Hugo Chávez con la magia de ascendencia africana (horichas, babalaos, etc.)?
Sí, pero solo cuando se investigue eso de manera metódica por los historiadores, tras la caída de Maduro, sabremos la verdad. Con toda sinceridad, el tema de Maduro y sus babalaos es muy aburrido. Todo Maduro es un asunto tedioso. Debe ser la dictadura más soporífera de la Historia. A mí de lo que me gusta hablar es de mis libros.

domingo, abril 22, 2018

Hoy me voy a ir a dormir pronto



En la revista venezolana Arenga Digital me hicieron una entrevista. Como hoy tengo sueño, os pongo la primera parte de mis respuestas al periodista. El link está aquí:


1 Su blog debe ser muy visitado ¿Cuántas visitas posee mensualmente? ¿Revisa las estadísticas?
Por supuesto que reviso las estadísticas: ¡aunque solo sea por soberbia! Al día, el blog es visitado una media de 3.700 veces. El último mes (que ha sido un mes normal) ha recibido 119.282 visitas. A mí esto siempre me ha parecido poco, mi ego siempre me impulsa a más.
El post más leído en toda la historia de mi blog ha tenido 72.193 visitas, y fue la Carta a Maduro. El segundo post más leído con 56.662 fue la elegía a Fidel Castro. Mis lectores tienen debilidad por los dictadores.
Sea dicho de paso, observo que entre los articulistas de Arenga/Digital está Gabriel Andrade. Es un autor al que respeto especialmente. Ojalá que le llegue mi gran admiración que le tengo a través de esta entrevista.

2.      -Es usted un hombre que ensaya múltiples géneros literarios, podemos leer en su blog poesía lírica o en prosa, cuentos, relatos propios, entre otros ¿de dónde saca ese talento y cuánto tiempo le dedica a su blog, redes, estudios y labor pastoral? No suena fácil.
Todo el tiempo que me dejan libre mis trabajos pastorales (no olvidemos que soy capellán de un inmenso hospital y de un convento) lo dedico a mis libros. El post de mi blog lo escribo cada día después de la cena, y lo escribo de forma rápida. Irónicamente, mi blog es mucho más leído que mis libros. Tengo la esperanza de que cien años después de mi muerte nadie se acuerde de las tonterías que escribo en mi blog a toda prisa.

3.      -Después del caso del exorcismo que le grabaron sin su consentimiento, usted ha tenido mayor proyección mediática. ¿Fue eso lo que le llevó a tener tanta presencia en redes? (veo que hasta un canal de Youtube posee y hay otro en cual se escuchan los sermones de sus misas).
Que tengo alguna relevancia mediática por tal o cual aparición televisiva puntual es algo que piensan muchos. Pero, desde que me propuse ser escritor, cultivé los medios. Ser escritor y no hacerlo sería condenar mis libros. Ser escritor en el siglo XXI supone conceder entrevistas.
Es cierto que determinadas entrevistas acerca del tema del exorcismo fueron muy vistas. Pero si yo no hubiera trabajado el tema de los medios, ahora se acordarían de mí tanto como de Eleuterio Berger Madrono.

4.      -¿Tiene ayuda para administrar esas redes?
Para el correo tengo a tres colaboradores. En youtube hay dos canales (uno de sermones y otro de conferencias) con otras dos personas. Facebook y Twitter se actualizan solos. Sin embargo, yo me cocino y friego los platos, limpio mi casa y lavo mi ropa. Si alguien me fregara los platos, tendríamos una novela mía más cada año. Tampoco está claro que el mundo funcionara mejor con ese cambio.

5.      -¿Qué es el arte para usted? En su blog hace apreciación.
Entiendo a los ateos que viven para el arte. Si no se tiene a Dios, solo nos queda la belleza de este mundo. En el mundo hay tanta belleza que una vida resulta insuficiente. Aunque yo mismo me descubro a mí mismo perdiendo más de la mitad de mi tiempo libre en tonterías.
En este mundo hay muchas tristezas, pero gracias a Orson Welles, a Borges y a Bach, la visita de iglesias románicas o la contemplación de las letras iniciales de los pergaminos, hasta los ateos encuentran alicientes en su paso por la tierra.

6.      -¿La religión es para un fiel apreciación? ¿O no debe ser eso?
No entiendo la pregunta.

7.      -¿Los católicos han aligerado su relación con la iglesia? De creerlo ¿por qué?
Con tanta novela antivaticana y tanto artículo antiobispo, con tanta película anticlerical, con tanta letra de Rock y de los Beatles, lo que me extraña es que queden católicos fieles a los pastores. Han bombardeado a las pobres ovejas desde los años 70. No entiendo cómo no han tenido más éxito.

8.      -¿Cree que se toma con ligereza la existencia del Diablo? ¿Siempre ha sido así?
No, no, hasta buena parte de los ateos creen en el la existencia de un mundo demoniaco. El ateo es, a menudo, un ser contradictorio.

9.      -Usted asegura la existencia del Diablo y sus demonios ¿cómo existen o se presentan? Explíquenos.
Después de seis tomos de mi Opera Forteniana Demoniaca me da un poco de pereza responder a esa pregunta.

10.     ¿Es más dura la vida de un demonologo que la de otros sacerdotes?
No, lo realmente duro es tener que mantener a una familia con 800 euros, levantándose a las 6:00 de la mañana y regresando a casa por la noche. Y peor todavía si al llegar a casa la esposa no deja de gritarte.

11.     ¿Se considera un policía o un detective?
Ambas cosas me parecen demasiado light, a mí me gustaría ser inquisidor. O mejor, jefe de inquisidores.
Ahora fuera de bromas, me encantaría que el Vaticano me encargara investigar asuntos eclesiásticos oscurísimos. Tener que vestirme de laico y salir hacia Argentina o Alemania a investigar temas turbios eclesiales durante varias semanas. Y que, al mismo tiempo, oficialmente, yo apareciera en la guía diocesana con un sencillo: “capellán de monjas”.

sábado, abril 21, 2018

Libros que hacen mucho bien a la gente y libros que hacen mucho mal



Siempre he hablado del respeto que debemos tener hacia todo lo sagrado. Ese respeto incluye a las personas sagradas. Aun siendo yo sacerdote, trato de tratar con respeto a mis colegas. Ese respeto incluye el no criticarlos.

Si tengo respeto por las religiosas y por los sacerdotes, mucho más por el obispo. Y si tengo esa actitud por los obispos, todavía más por el Vicario de Cristo en la tierra.

Ya he dejado claro que el papa se puede equivocar, que se puede equivocar mucho, y que se puede equivocar gravemente. Cualquier papa puede equivocarse, hacer mucho daño y pecar gravemente. Ahora bien, incluso aunque lo haga, mi actitud será de silencio y de defenderle en la medida en que le pueda defender: es decir, sin faltar a la verdad y fijándome en lo bueno.

¿Por qué este largo preámbulo? Pues porque ciertas personas, por ciertos hechos, se han podido sentir heridas por el sucesor de Pedro. Para nada a mí me corresponde juzgar. A mi me corresponde consolar, no echar más leña al fuego.

Si tal hecho sucediera, es una hipótesis, deberé dejar todo en las manos de Dios y atender a la herida que se haya producido en esa alma que tenga delante. Pero la primera premisa que reconoceré es la posibilidad de que el pastor de las almas sea el que hiera. Negar esa posibilidad implicaría negar la verdad, negar toda posibilidad de consolación. Sería como decir: te han apuñalado y el malo eres tú.

La defensa de la verdad no niega el acercamiento al negador de la verdad. Pero ese acercamiento, ciertamente, se puede hacer de forma prudente o, incluso, sabía; y hasta santa. O se puede hacer de forma imprudente, necia e, incluso, nefasta. Incluso el silencio y el dejar hacer puede ser pecado grave. Por favor, recordad que me estoy moviendo en el campo de la hipótesis.

Pero justo es recordar que Jesús no hizo todo ni cualquier cosa ni de cualquier manera. Todas nuestras acciones, incluso el modo de hacerlas, tienen implicaciones morales.

Defenderé al papa (a cualquier papa) hasta el límite de la verdad, después me callaré.

Respetaré al papa por el ministerio sagrado con el que está investido, aunque la persona concreta me parezca la más indigna.

La defensa de la verdad, qué misión tan sagrada.

Y sagrada es la misión de los cardenales de advertir, sin que trascienda, en secreto, de todo lo que vean mal o inadecuado. Es una misión sagrada y una obligación. Si no se hace en secreto ya no es corrección, sino presión. Pero los cardenales deberían ser los más santos escogidos de entre los mejores obispos. En ellos debería brillar la luz de la verdad y de unas virtudes labradas durante toda una vida de lucha espiritual.

Si los cardenales son muy humanos, los sumos pontífices usualmente no serán de otra manera. Ecclesia semper reformanda.

Yo no juzgo a nadie y le pido al Señor no escandalizar a nadie. Que la verdad sea un depósito sagrado que todos custodiemos en un castillo, en un baluarte, cuyas piedras son bautizados.

viernes, abril 20, 2018

No se me va el mal sabor de boca de la película Exodus



La película Exodus quizá no sea posible hacerla peor; pero, desde luego, resulta difícil hacerla más cara.

Yo no digo que Hollywood tenga un plan contra el cristianismo y contra el Vaticano. Solo digo que si Hollywood tuviera un plan, no tendría que cambiar lo más mínimo su actuación de los últimos años.

Eso sí, lo que nos salva es que sus plúmbeos productos de gran presupuesto solo son comparables a las tan bienintencionadas como soporíferas biografías de serie B de los santos de la RAI y compañía. De ahí que todo quede bastante compensado.

La malicia de su discurso anticristiano solo es comparable a su falta de arte. Los tiempos de El nombre de la rosa quedan muy lejos. Los de La misión también. En ambos casos se puede aplicar lo de que una golondrina no hace verano.

Desde luego Exodus es tan mala que si California fuera una dictadura, yo hubiera hecho detener a Ridley Scott al día siguiente del estreno, acusado de echar a la basura 140 millones de dólares. ¡140 mi-llo-nes de dólares! Yo mismo con mis propias manos lo hubiera arrojado al Nilo lleno de cocodrilos. Y si hubiera podido hubiera llenado el río de Aliens.

jueves, abril 19, 2018

La película Exodus: quizá no sea posible hacerlo peor



Ayer por la noche acabé de ver por segunda vez la película Exodus. La primera vez que la vi me pareció una nulidad de película. Pero ahora que la veo por segunda vez, me pregunto cómo pude olvidarme de que era tan mala.

Esta película es la historia de un guion que no se sabe adónde va. En serio, el guion va dando tumbos, chocándose contra las paredes. La versión de De Mille transmitía una cosa durante todo su metraje: emoción. Y la transmitía de un modo puro y auténtico. Todos, hasta los comunistas, quedaron encantados. Hasta los ateos, en la oscuridad de la sala, se quedaron con la boca abierta.

Sea dicho de paso, la versión de De Mille estuvo muy bien asesorada en lo histórico. Eso se ve en muchos pequeños detalles que no es el momento de destacar. La versión de Ridley Scott contiene más errores históricos que periodistas muertos la democracia de Putin.

Para sacarme el mal sabor de boca, tuve que ver unas cuantas escenas de Los diez Mandamientos. Basta ver a Charlon Heston extendiendo el cayado a lo alto y gritando ¡Contemplad el poder del Señor!, para darse cuenta de que esa escena vale más que toda la película de Scott.

By the way, he encontrado, tras escribir este post, la crítica original de esta infeliz película. En fin, para el que lo desee, aquí está el link:

miércoles, abril 18, 2018

La iglesia ortodoxa de Moscú: hace frío y Putin, mucho Putin



Ayer, tras la cena, jugué al ajedrez de un nuevo modo que he descubierto: jugar siempre con gente que sabe mucho menos que tú. Es un modo relajado de hacer estrategias. Estás más tranquilo, puedes disfrutar de la música o de la llamada de teléfono en la que estás.

Después vi un documental acerca de las relaciones de Putin con la Iglesia Ortodoxa. No me han descubierto nada nuevo que no sepan todos los rusos. Hasta los monaguillos moscovitas de menos de diez años intuyen lo que hay en esos besos al patriarca de todas y cada una de las Rusias. El lenguaje visual que refleja Putin en todos sus gestos lo deja clarísimo, en esos besos de El Padrino al patriarca hay de todo menos amor y respeto.

Que conste que no critico lo más mínimo al patriarca. Dada la especial relación de Rusia con la libertad, quizá lo mejor sea darle dos besos. Hoy día el esquema de Derecho Constitucional en la cabeza de Putin es una mezcla berlusconiana de Casino y Uno de los nuestros. Por otra parte, el patriarca bien sabe que su margen de libertad es menor (y no lo digo en broma) que el del sanedrín con Herodes Antipas.

martes, abril 17, 2018

El Tapiz de Bayeux se salvó del progresismo por los pelos



Hoy he leído que el Tapiz de Bayeux (que relata la conquista de Inglaterra por los normandos en 70 metros maravillosos y únicos) fue usado para cubrir el cargamento de un carro. Se salvó porque uno, conocedor de su valor, les convenció para usar otra tela más fuerte. Y así logró esconder esa obra de arte. Eso fue en 1792. Dos años más tarde, se consideró ese tapiz un vestigio del Antiguo Régimen. Querían cortarlo para usarlo faldones en la carroza que llevaría a la diosa Razón. Un diputado lo salvó. La razón de este post es el vídeo que os pongo al final.

En el friso superior aparecen animales de las fábulas de Fedro. Esos animales eran un arranque para contar cada fábula. Me imagino a un aldeano preguntando a su hijo: “¿Qué significa la perra parturienta?”.

En ese tapiz hay animales fantásticos, un cometa, iglesias y palacios y alguna escena erótica. Acaba con una colección de horrores de la guerra. Solo aparecen tres mujeres en todo el tapiz.

Por la Razón iban a destruir el tapiz. Algo que si se mira con detenimiento resulta completamente lógico. A saber qué cosas se destruirán en esta generación por la razón, la igualdad y la democracia. No hemos aprendido nada. Por el progresismo serán capaces de emplumar a la gente en alquitrán y cubrirlos con plumas. Los progresistas siempre han sido muy dados al uso de la dinamita. Esta afición neroniana de las izquierdas por el fuego se les tiene que perdonar porque siempre es por una buena causa.

Os pongo un vídeo que es lo mejor que he visto para conocer el tapiz: el tapiz animado. ¡Qué idea tan buena! El que ha dirigido la animación, David Newton, ha llevado a cabo un trabajo magistral de una impecable fidelidad histórica.

lunes, abril 16, 2018

Venerable ancianidad



Hoy he aprendido algo nuevo: no intentéis quemar los santos óleos en el incensario. Mañana voy a ir a por los nuevos óleos a la catedral. Se me ocurrió que podría ser una buena idea quemarlos con incienso durante la misa. Y todo ha ido bien, hasta que la nube que ha formado un poco de algodón con aceite ha sido impresionante. La sacristía se ha llenado con una nube densa que me ha parecido increíble para tan poco algodón y tan poco aceite. Con esa nube hubiéramos podido gasear a medio regimiento británico o alemán sin dificultad.

Por favor, si alguno tenéis alguna sugerencia más para la ceremonia de toma de posesión de obispos, decídmela en los comentarios de hoy. Porque tengo la sensación de que algún día al menos en parte se llevará a cabo. Es una intuición, pero, desde luego, el ceremonial tan simple de ahora no podrá subsistir. O, mejor dicho, subsistirá como una opción.

Estos días estoy poniendo mucho cardenal, porque los cardenales visten mucho mi blog. Es como poner flores o tapices o algo así muy noble. Pero se me va acabando el material. Una curiosidad, nunca me han gustado las birretas. Su forma… nunca me ha gustado. El galero es otra cosa. El solideo siempre tengo la sensación de que se va a caer, aunque tal vez sea una sensación. Y las puntillas alguien debería prohibirlas, por lo menos temporalmente. 

Otra cosa que requeriría un canon en el Código de Derecho Canónico es la calefacción en las iglesias. Siempre hay alguien que la sube al máximo posible, al nivel sauna.

domingo, abril 15, 2018

Añadiduras al post de ayer



Como ya habréis visto en los comentarios de ayer, he estado atento a las sugerencias de los lectores. "Marta y María" hizo una sugerencia totalmente acertada: incluir más a los laicos en la ceremonia.
A lo de ayer, añadiría que en una situación de emergencia, es decir, en caso de que algo imprevisto que impidiera realizar la ceremonia, lo mejor es que todos consensuadamente decidan qué hacer: si realizarla otro día, en otro lugar o simplificarla.
Ahora bien, imaginemos la peor de las situaciones: el estallido de una guerra que interrumpe las comunicaciones e impide los desplazamientos ya desde varios días antes. Dado que el nombramiento ya ha tenido lugar (desde que se firmó el documento pontificio) y que esta ceremonia reviste un carácter de proclamación formal, será el mismo obispo-electo el que decida dónde, cuándo y cómo tendrá lugar la ceremonia. El cual podrá optar, incluso, por la más simplificada y abreviada de las ceremonias de toma de posesión. Si no fuera posible la presencia de otros obispos, bastará que tome posesión ante una representación de los clérigos de la diócesis. Claro que esto sería en una situación bastante extrema. Situaciones que se dan de tanto en tanto en la historia de la Iglesia: siempre hay persecuciones y guerras. Antes o después, la toma de posesión de un obispo puede caer en medio de un huracán de este tipo.
Si hay un atentado terrorista, lo mejor es que los obispos presentes decidan consensuadamente qué se hace: posponer, cambiar la ubicación, reducir el número de personas presentes de acuerdo al lugar, simplificar el acto.
Dígase lo mismo en caso de que estallara una persecución religiosa. Lo mejor es actuar con consenso entre los obispos, nuncio y cardenales. Pero precisamente porque en una situación extrema (de desastre nacional o de persecución) es cuando más necesaria se hace la presencia de una cabeza que coordine al rebaño y tome decisiones, es por eso que si el día determinado para la toma de posesión (o posteriormente) el obispo-electo llegara a la diócesis podrá él mismo determinar cómo será el acto de toma de posesión.
Pensando en durísimas circunstancias de abrupto estallido de persecución religiosa, bastará que unos cuantos clérigos de la diócesis (en representación de todos) le reciban oficialmente como el verdadero, legítimo e indisputado obispo de la diócesis.
Este acto de toma de posesión no es solamente una ceremonia bella, tampoco es un rito en el que meramente se ora y se adora a Dios, sino que también tiene un aspecto de acto formal de aceptación indisputada acerca de quien ostenta la autoridad en un rebaño. Su carácter público, la presencia de otros obispos, la aceptación del clero, todo ello acaba con cualquier tipo de perplejidad y duda en algo tan importante como la legitimidad del pastor. Por eso es un acto público, colegial, bello, en el que se ora y que está sujeto a ciertas formalidades.
En casos extremos de necesidad, la determinación de las formalidades será tomada por el obispo-electo únicamente si no hay ninguna duda acerca de la legitimidad de esa persona para tomar posesión. De lo contrario, se deberá esperar a una determinación de la Santa Sede.

Ceremonia de toma de posesión de los obispos: sugerencia de reforma



La Iglesia posee un patrimonio no solo litúrgico, sino también de protocolos y ceremonias que resulta verdaderamente fascinante. Por eso me ha llamado la atención siempre que la toma de posesión de su sede por parte de un obispo-electo se limitase a poco más que a una misa en la que se lee la bula de nombramiento y en la que se sienta en la cátedra. Por eso quiero sugerir a las autoridades pertinentes el siguiente esquema para un momento eclesial tan importante.
La primera cuestión por la que hay que optar es si esa toma de posesión tiene lugar en una eucaristía o fuera de ella. Hay importantes y buenas razones para ambas opciones. Yo me decantaría porque un ceremonial más extenso tuviera lugar fuera de la misa. Por tres razones:

1.     Para darle mayor entidad en sí misma a esta ceremonia. Si la separamos de la misa, sustantivizamos esta ceremonia de toma de posesión. Si la unimos, la eclipsamos.

2.     Si esta ceremonia experimenta un desarrollo, unida a la misa hará mucho más larga la celebración.

3.     Para que cuando se celebre la eucaristía todo esté más centrado en la adoración a Dios.
No digo que una ceremonia de toma de posesión no sea un modo indirecto de adorar a Dios: lo es, sin ninguna duda. Ahora bien, la separación de ambos rituales dejará más claro la centralidad de la adoración a Dios en la misa. Solo afirmo eso: que es un modo de dejarlo más patente. Pero quede claro que esta ceremonia, aunque insista y remarque el aspecto eclesial, supone una forma de adoración al Señor. Porque oramos y alabamos a Dios en la realización de ese hecho de carácter eclesiástico.

Los pasos de la ceremonia serían los siguientes:
Procesión litúrgica: Desde una iglesia, partirá la procesión litúrgica de los obispos y el clero. Esa iglesia ejercerá la función de una gran sacristía.
Si hubiera muchísimos participantes, el clero de la diócesis esperará en su propia catedral. Y el clero venido de fuera participará en la procesión.
La procesión será presidida por el arzobispo de la provincia eclesiástica. No voy a desgranar las razones por las que considero que no conviene que sea el nuncio el que presida la celebración, ni tampoco por qué es mejor que no sea un cardenal si no pertenece a esa provincia eclesiástica. El orden de la procesión será el siguiente:
La cruz procesional con ciriales.
Unos pocos acólitos.
Diáconos.
        Primero los revestidos con alba y estola.
            Después los revestidos con dalmáticas.
Presbíteros
Primero los sacerdotes con sotana, roquete y estola
Después los sacerdotes con alba y estola. La mitad pueden ir vestidos de un modo y la otra mitad del otro. La razón no es otra que el que la variedad de vestiduras hace más bella la ceremonia.
Los religiosos con sus hábitos pueden ir situados entre ambos grupos, por una cuestión meramente estética. Si hubiere monseñores, irán revestidos con hábito coral violáceo tras los sacerdotes con alba.
Obispos
La mitad de los obispos pueden ir revestidos de modo coral
La otra mitad con capa pluvial y mitra. Las mitras deben ser mitras simples. Pero las capas serán traídas por cada prelado, para que así cada uno traiga la más bella; lo cuál hará más impresionante la procesión.
Final de la procesión
Primero, los cardenales, si los hubiere, irán revestidos con hábito coral. Y mejor con cogulla roja y galero con borlas.
Después los obispos sufragáneos de la provincia, revestidos con capa pluvial y mitra. Convendrá que los sufragáneos lleven el mismo tipo de capa por simple que sea ésta.
La presidencia recaerá en el arzobispo de la provincia, que portará el báculo.
La presidencia absoluta de la ceremonia, mientras no tome posesión de su cátedra el obispo-electo, recaerá en el arzobispo. Si el obispo-electo va a ser el arzobispo, la presidencia recaerá en el arzobispo emérito. Así se reforzará la idea de continuidad: lo que recibí en su día ahora te lo entrego. Si no fuera posible que él presidiera, recaerá este puesto en el eclesiástico de más dignidad de todos los presentes; a igual dignidad el de más edad si está en condiciones físicas adecuadas para presidir la ceremonia.
        El cabildo no irá en la procesión, sino que esperará en la catedral, junto con el clero. La procesión entrará en la catedral.

Espera del clero
El clero ocupará sus lugares. Sólo el arzobispo y los obispos sufragáneos besarán el altar al subir al presbiterio. Se colocarán unos asientos delante del altar que el arzobispo y los obispos sufragáneos. El arzobispo presidirá en el centro.
El resto de obispos con mitra se sentarán en torno al altar. Los demás revestidos de modo coral serán situados en sus lugares, dejando despejado el presbiterio.
Todos se dirigirán a sus sitios y se sentarán, en medio de los cantos, pero no se hará oración alguna. La espera no debería ir más allá de diez minutos o cuarto de hora. Se puede esperar en silencio, o un lector puede leer un libro de la Biblia mientras tanto. En la escucha de la Palabra de Dios se espera al pastor elegido para esa diócesis.

Traslado del obispo-electo
        El obispo-electo saldrá del palacio episcopal, donde presumiblemente habrá dormido esa noche. Irá revestido de modo coral (color violáceo), como el resto de clérigos que le acompañen. Él elegirá a los que le acompañen, obispos y sacerdotes o diáconos. En total, una veintena de personas. Podrían ir familiares o amigos. Pero fácilmente se sentirán tensos de ser centro de atención y se sentirán más cómodos esperando ya en sus sitios en la catedral. Al grupo, le precederá una cruz procesional seguida de unos siete acólitos con alba. El grupo de clérigos no irá en dos filas, sino en grupo. En realidad, no hay dos procesiones. Solo una. Ésta será un mero traslado.
        Si va a haber dos cardenales en esta ceremonia, no esperarán en el templo la llegada del obispo-electo, sino que lo flanquearán en este trayecto, revestidos con cogulla roja y galero. Por razón de la simetría, la simetría es estética, si solo asiste un cardenal a la ceremonia, le esperará dentro de la catedral. Y si hay tres, solo dos le acompañarán en este desplazamiento.
Si en el grupo de los que le acompañan no hay cardenales, sino dos obispos, se colocarán a los dos lados del obispo-electo, revestidos con la sotana filetata, no con sotana violácea, para que así resalte con claridad quién es el obispo-electo.

Llamada a la puerta
        Al llegar a la puerta de la catedral, un acólito le dará un martillo ceremonial al obispo-electo y este golpeará tres veces el portón. Un canónigo abrirá una puerta pequeña del portón y saldrá el cabildo en silencio. Un sacerdote, sin decir nada, entregará la bula de nombramiento al deán. Este la examinará brevemente, se volverá y extendida la mostrará al cabildo. La entregará a otro para que el resto de canónigos puedan mirarla. El deán dará la orden de que se abran las puertas. Después el cabildo le besará el anillo. Acto seguido le dará el crucifijo para que lo bese y el hisopo con agua bendita. La bula será devuelta al sacerdote que la entregó.
        El cabildo acompañará al obispo-electo a la capilla del Santísimo Sacramento. El orden será el siguiente:
            La cruz y los acólitos.
            Cabildo
Grupo de clérigos que le acompañan. Avanzan en grupo, rodeando al obispo-electo, no avanzan en hileras

Oración en las tres capillas
El obispo-electo hará un rato de oración ante el sagrario. Más o menos, unos cinco minutos. Después irá a otra capilla a orar un momento breve ante una imagen de la Virgen María. Por último, se trasladará a otra capilla a orar ante la imagen del patrono de la diócesis.
Mientras el obispo reza en la tercera capilla, el deán dará la señal para que los canónigos se dirijan a sus sitios en la catedral
Después, el grupo de clérigos, sin los canónigos, sin acólitos ni cruz procesional, se encaminará hacia el presbiterio de la catedral.

Al llegar al presbiterio
El obispo, al llegar a las gradas del presbiterio, sin subir, hará en silencio una inclinación de cabeza y recibirá ese mismo saludo del arzobispo y sus sufragáneos. El pueblo y los obispos se han puesto en pie para recibirle en cuanto él ha entrado en la via sacra de la nave central. El obispo-electo no hará inclinación profunda al altar, porque delante estarán los obispos. El presbítero que entregó la bula al deán, ahora subirá las gradas y la llevará la bula al arzobispo. Este la mirará, después la mostrará extendida a derecha e izquierda. Entonces estos obispos bajarán del presbiterio y darán un abrazo al obispo-electo. El resto de obispos seguirá en sus lugares.
Durante los siguientes pasos de la ceremonia, la bula será pasada, de mano en mano, a todos ellos para que la miren. Una vez que la vean los obispos, de mano en mano, pasará al clero de la diócesis. Y después al pueblo fiel. Un acólito la acompañará para recogerla y devolverla al obispo. No importa que se manche o rompa, porque es una copia. Pasará de mano en mano hasta el final de la ceremonia, momento en que la recogerá.
En cuanto el arzobispo mostró la bula bajó con los sufragáneos a abrazar al obispo-electo y juntos subieron al presbiterio. El obispo-electo lo primero que hará al subir al presbiterio será besar el altar. No saludará al resto del clero en ese momento.

Vestición
El obispo-electo irá a un flanco del altar. Allí varios acólitos le entregarán los paramentos sagrados para que se vaya revistiendo. Dos acólitos, a unos tres metros de distancia, delante de un gran libro sostenido por un tercer acólito, leerán por turno en voz alta una oración en latín según se le entregue cada vestidura.

Traslado a la cátedra
Después, el arzobispo (sin báculo) con un gesto de la mano le indica que le acompañe a la cátedra. No hacen inclinación de cabeza al pasar delante del altar. Al llegar, le hace un nuevo gesto con la mano, invitándole a que se siente en su sede.
Tras sentarse, el obispo se saca el anillo que lleva puesto y el arzobispo le coloca el anillo oficial de la diócesis. Aunque se use ese anillo para la ceremonia, en adelante no tendrá obligación de llevar ese anillo, podrá llevar el que quiera. Si lo desea, podrá dejarse puesto el anillo que llevaba y, durante la ceremonia portar los dos. Incluso, si ha estado como obispo residencial en dos diócesis antes, podrá llevar los dos anillos y el tercero. Como símbolo de los tres rebaños que ha apacentado. Pero solo durante esta ceremonia. Posteriormente solo portará un anillo.
Tras esto, el acólito llevará el báculo oficial de la diócesis al arzobispo y este le hará entrega de él.
Antes, mientras le ponía el anillo el arzobispo, un obispo sufragáneo, situado a su derecha, ha leído una oración en latín. Ahora, mientras le entrega el báculo, otro obispo situado a su izquierda, lee otra oración latina. No se le hará entrega ni de la mitra ni de la cruz pectoral, porque en esta ceremonia esas insignias serán vistas como símbolos de su carácter episcopal ya presente en él desde su ordenación. Mientras que el anillo tiene el sentido del carácter esponsal con esta iglesia, y el báculo es símbolo del pastoreo de esa grey. En el caso de que existiese una mitra histórica especialmente rica en la catedral, se la pondrá el mismo al lado del altar; no se le entregará en la sede.
Desde el momento en que se sienta en la cátedra y recibe el anillo y el báculo se considera que ya ha tomado posesión de su diócesis. Y, desde ese momento, pasa él a ser el que preside la ceremonia.

Incensación y representaciones
Lo primero que hace el obispo ya enteramente revestido y con todas sus insignias es incensar el altar. Se dirige allí con el báculo en la mano y lo entrega a un acólito para poner el incienso. Después vuelve a tomar el báculo y se dirige de nuevo a la sede para recibir el saludo de una representación de la diócesis. Puede mantener o no el báculo en la mano, como prefiera. Pero será más cómodo para él si lo entrega a un acólito antes de sentarse. Desde que se dirige a al altar hasta que acaba de recibir las representaciones, el coro canta.

Te Deum, alocución y oración final
Tras eso, se cantará el Te Deum. Después, desde la cátedra, dirige unas palabras a los presentes. Acabada su alocución, el obispo se pone en pie y allí hace la oración final de petición de ayuda a Dios para su ministerio y de agradecimiento por él.

Hora sexta
Tras la bendición, acto seguido se dirigen al coro para el rezo de la hora sexta o la que convenga según el momento del día que sea. Lo normal será que la ceremonia de toma posesión comience a las 11:00, para así, a las 12:00 poder empezar el rezo de la hora sexta. La ceremonia de toma de posesión, en principio, no durará más de una hora. No hay liturgia de la Palabra en esta ceremonia, porque la hora sexta hará esa función.
        Primero tendrá lugar la ceremonia de toma de posesión, de forma que la hora sexta la pueda presidir ya el obispo. El clero sentado en el coro de los canónigos dejará sus lugares a los obispos. Los escaños del coro quedarán ocupados por los obispos y los canónigos. Si sobran asientos, se sentarán sacerdotes de la diócesis.
        Aunque el obispo de la diócesis y los obispos se trasladen al coro de la catedral, todos los presentes en el templo participarán de esta liturgia a través de los altavoces, estén situados donde estén. Para ayudar a que la catedral pueda desocuparse con mayor facilidad, será mejor que el clero salga en procesión, tal como entró. Al final de una hora menor, no se da la bendición.

Los tres días del inicio del pontificado
La ceremonia de toma de posesión es una, pero el protocolo para el inicio del pontificado de un obispo durará tres días:
El primer día tiene lugar la ceremonia de toma de posesión y el rezo de la hora sexta.
El segundo día tendrá lugar la primera misa pontifical en la catedral. Mejor por la tarde.
El tercer día, el obispo rezará solemnemente las completas en el coro de la catedral. Las completas completan el ciclo ceremonial del inicio del pontificado. Incluso en latín tienen ese sentido en su nombre: ad completorium.
Esta última ceremonia de completas es breve, si lo desea, solo si lo así lo quiere, podrá ir precedida de la adoración del Santísimo Sacramento o de cualquier otro acto devocional.
Este ciclo, como se ve, costa de una ceremonia al mediodía, otra por la tarde y una última por la noche.
Ceremonia, misa, liturgia de las horas.
Hay solo una ceremonia de toma de posesión, pero con dos ecos.

viernes, abril 13, 2018

Lutero, Nestorio, Arrio, (si estáis en el cielo) rogad por nosotros


Un comentarista escribía ayer:

Cuando los videntes de Fátima, Taigi y Santa Teresa de Jesús tuvieron esas visiones proféticas, es porque se quiere por parte del cielo dar una advertencia.
Es muy tentador pensar lo contrario y yo me alegraría, pero creo que no es así. Creo que la mayoría no se salva.
No se puede pasar de todo en esta vida, hacer lo que te venga en gana, pasar de las enseñanzas de Jesucristo y luego obtener la misma recompensa que quien se esfuerza. 
Y yo no me considero bueno.

Estimado lector, ¿tu comentario no te suena que tiene una clara resonancia con un personaje de una parábola del Evangelio? ¿Cómo este que ha conculcado tantos preceptos de la ley objetiva, cómo este profanador de Splendor Veritatis va a pasear en el cielo con san Atanasio, san Alfonso María de Ligorio y san Pío X? ¿Es que ya da lo mismo todo?

Incluso algún comentarista podría tener la tentación de exclamar: “Entonces, incumplamos todo, gocemos de la vida y arrepintámonos en el último momento”.

La mentalidad mercenaria cambiaría un sueldo material por un sueldo inmaterial, pero el esquema sigue siendo el mismo, sin atender al corazón del Evangelio que es amor, donación, agradecimiento, afecto que se paga con afecto.

Estimado lector, el Evangelio va más allá de esta visión mercenaria, más allá de una visión de la vida como un do ut des: “Te doy mi obediencia, pero exijo un pago correlativo. Y no aceptaré que el hijo que dejó la casa, al final acabe en un banquete estilo Amoris Laetitia”.

La conclusión que sacas para mantener tu esquema mental es que la mayoría no se salva.

Tranquilo, soy comprensivo contigo.

Yo me siento más cercano al lenguaje teológico de Juan Pablo II y de Benedicto XVI, que a los documentos del Papa Francisco. Ello debido a mi traslación (no abandono) de mi teología neoescolástica hacia la teología centroeuropea contemporánea.

Dios todo lo hace bien. Y sería un acto de confianza en su Providencia esforzarnos en buscar lo positivo de poner en el solio pontificio al Papa Francisco. Si un tercer papa hubiera seguido tal cual la línea de los dos papas precedentes, hubiéramos agrandado las construcciones magisteriales precedentes, pero más almas se hubieran perdido. 

No digo que todo sea perfecto en el Papa Francisco, porque perfecto solo lo es Dios: no lo eran ni san Juan Pablo II ni Benedicto XVI. Pero sí que era conveniente poner el acento en aspectos que, si se hubiera continuado la línea precedente sin añadir nuevos matices, hubieran quedado demasiado eclipsados. Adición, no contradicción. Matices, no negación.

Nadie piensa que todos los Papas son perfectos ni que cada uno de ellos es la elección de Dios: unos son elección; otros, permisión. Pero sí que haremos muy bien en fijarnos en lo positivo de cada uno. Pues cada uno es un don.

Querido lector, la salvación de Lutero nos da paz a todos. Por lo menos a todos los que somos pecadores. Me imagino que a mis lectores santos e inmaculados les debe, incluso, indignar un poco. Pero les pido un poco de paciencia. Si Dios es bueno con los malos, incluso nosotros, los débiles, tenemos no solo un poco, sino mucha esperanza.