lunes, febrero 27, 2017

Sermones sobre la Virgen María


Hace unos días me escribió una congregación de religiosas contemplativas, muy mariana, para pedirme unas charlas. Les dije que iba a tratar de buscar un día para ellas, pero les envíe en un correo todos mis sermones sobre la Virgen María en los últimos años.

Aquí os pongo los links. Sobre todo pueden ser útiles para sacerdotes que tienen que predicar sobre la Virgen en las fiestas. Les pueden dar ideas.

Debo reconocer, como veréis en los sermones si los escucháis, que mi teología acerca de la Virgen María ha cambiado de forma muy radical: se ha vuelto más intensa, con una concepción más maximalista. Bien, aquí están los links:

sermón 779
Sermón sobre la esclavitud mariana

Archivo 819
Sermón de agosto sobre la Virgen María I


Archivo 820
Sermón de agosto sobre la Virgen María II

Sermón 848
Festividad de la Presentación de la Virgen María en el Templo

Sermón 854
Homilía en la solemnidad de la Inmaculada Concepción
Santa María como Hija de Sión

Sermón 872
La Virgen María en la misa

Sermón 922
La Virgen María como fuente sellada en medio de un jardín cerrado

Sermón 966
La Virgen María como Ciudad Mística I

Sermón 967
La Virgen María como Ciudad Mística II

Sermón 968
El símbolo de la Virgen María en la Misa

Sermón 997
María en la misa I

Sermón 998
María en la misa II

Sermón 999
María visita a su prima Isabel

Archivo 1108
La visitación de Santa María a su prima santa Isabel como símbolo de los dos Testamentos que se abrazan en la Escritura


Cuatro sermones sobre María
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Archivo 1169
María como paraíso de Dios

Archivo 1170
La zarza ardiente como símbolo de María

Archivo 1171
La Tienda de la Reunión como símbolo de María

Archivo 1172
Adoremos a Dios en el Sancta Sanctorum que es María

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Archivo 1177
La Virgen María es Reina

Archivo 1185
La Virgen María en un versículo del profeta Isaías

Archivo 1193
Sermón sobre la Virgen de los dolores

Archivo 1194
El Cantar de los cantares como expresión del pensamiento de María

Archivo 1209
El cantar de los cantares leído como expresión del interior de la Virgen María

Archivo 1227
Simbolismos de la Virgen María en la misa I

Archivo 1228
Simbolismos de la Virgen María en la misa II

Archivo 1229
¿Dónde está actualmente el Arca de la Alianza?

Archivo 1237
La profecía de Malaquías acerca del Sol de rectitud

sábado, febrero 25, 2017

Este hombre, desde luego, es un filón inagotable para todos los blogs


Trump ha amenazado a sus aliados y les ha exigido que gasten más dinero en armamento. A eso hay que añadir sus declaraciones de comenzar una expansión presupuestaria dedicada a armamento nuclear. La cantidad de pobreza que hay en el mundo es la gran vergüenza de la Humanidad. Y ahora lo que se le ocurre a este multimillonario es que hay que gastar más en armas, bastante más por cierto. Y lo que he dicho: quiere romper el equilibrio existente con Rusia en armamento atómico. Todo esto creo que no merece ni siquiera comentarse.

Si de algo me sentía muy orgulloso yo, era de que Europa era un continente pacifista que gasta poco en armamento. Un continente cuyos ejércitos trabajan más para ayudar en desastres humanitarios que en batallas. Las primeras veces que escuché a Trump hablar de estas cosas, pensé que lo hacía sólo para ganar votos y que después no volvería a mencionar este tipo de desatinos enloquecidos. Pero después de los últimos movimientos diplomáticos (más bien antidiplomáticos) veo que no, que va en serio.

Dado que parece ser que España pretende aumentar su presupuesto militar, yo le aconsejaría a Rajoy que sí, que lo aumente. Pero que lo aumente únicamente en la partida en soldados. Es decir, que varias decenas de miles de personas puedan alistarse en el Ejército y traer un honrado sueldo a sus familias. Ojalá que cien mil o doscientas mil personas pudieran beneficiarse de esta inútil escalada militar.

Y sí, estoy de acuerdo con Trump, el mejor modo de gastar el dinero no es gastarlo en mejorar la vida de los ciudadanos, sino en armas. Y todavía mejor si son armas de destrucción masiva. 

Otra forma épica de emplear el dinero sería cocinar la pizza más grande del mundo en Nuevo México o en investigación para tratar de conseguir una raza de conejos voladores. 

Los creyentes que duermen en las iglesias, que duermen el sueño de los justos


Ayer dije que explicaría una idea que se me ocurrió para embellecer con algunos sepulcros nuestras iglesias modernas. Es un hecho que en las escuelas de bellas artes, hay jóvenes con magníficas cualidades y deseos de crear arte que perdure. Algunos de ellos, además, son creyentes.

Ellos tienen talento y deseos de crear obras que permanezcan. La iglesia diocesana no tiene dinero para pagar esas obras de arte como se merecen. Se les podría decir a esos artistas: os proporcionamos un arca (de madera o de otro material más económico), vosotros pintad esa arca. Presentad un boceto antes de empezar, para su aprobación, pues va a ser colocado en una pared del templo. Irá adosado a la pared, sobre unos soportes que hagan la función de canecillos. Dentro de cada arca van a ir varias urnas con cenizas de difuntos. Así las personas que se incineren podrán descansar en lugar sagrado.

Tienen que ser urnas con cenizas, pues los huesos requerirían permisos del ayuntamiento, tanto para el traslado como para el almacenamiento en una iglesia. En España no se requiere permiso alguno ni para el traslado de las cenizas ni para guardarlos en un lugar, se les considera un elemento inorgánico.

Veinte o treinta arcas de este tipo ornarían de un modo muy sobrio y dignos los desnudos muros de muchas iglesias. No se trata de llenar todos los muros de sepulcros. Pero unas treinta urnas de este tipo sí que quedarían muy bien en la mayoría de las iglesias modernas.

Desde luego, hay que hacer algo para que nuestros difuntos tengan un lugar lo más digno posible. Porque, actualmente, los lugares donde les damos el descanso en las grandes ciudades de España suelen ser extremadamente feos, más feos imposible. Qué mejor lugar para descansar en espera de la resurrección que un lugar de oración, un lugar donde sean recordados, donde la familia pueda visitarlos con toda facilidad cada semana al ir a misa.

Sería una buena costumbre que cada iglesia tuviera treinta bonitas arcas distribuidas en los muros del templo, y una pequeña cripta con muchos más de estos sepulcros. Como se ve, no es tanto una cuestión de dinero, como de organizar el talento que ya existe.

Post Data: Este año no creo que el Oscar vaya a la película que mencionasteis de tiburones voladores capitaneados por zombies nazis. Aunque dada la evolución de la Academia, creo que hasta esa película tiene posibilidades.

Saludamos a un nuevo comentarista: "el cuñado de Trump". Que sepas que en este blog siempre hemos apoyado al Comandante en Jefe del Mundo Libre, no importa lo loca que fuera la idea que propusiera.

jueves, febrero 23, 2017

Fortis doctor angelicus et inferorum


Me hizo muchísima gracia el sobrenombre que le pusieron, después de muerto, a fray Guillermo de Champeaux:
DOCTOR COLUMNA DOCTORUM.

Pero hay otros muy graciosos, los voy a poner en latín, porque las traducciones en este caso sí que pierden algo del sabor original.
-DOCTOR ACUTISSIMUS (Sixto IV)
-DOCTOR AMOENUS (fray Robert Cowton)
-DOCTOR ARCA TESTAMENTI (san Antonio de Padua)
-DOCTOR BEATUS ET FUNDATISSIMUS (fray Gil de Roma)
-DOCTOR BONUS (fray Walter Burley)

Hay otros más muy graciosos como el Doctor de las contradicciones, el Doctor difficlis, el Doctor emporium theologiae, el Doctor facundus, Doctor irrefragabilis.

Éste último me gusta mucho, así le llamaron a fray Alejandro de Hales. Pero el más divertido de todos los sobrenombres me parece que es éste: Doctor inter aristotelicos aristotelicissimus (fray Haymo de Faversham).


Yo para mi muerte no deseo absolutamente nada. Siempre he tenido la idea de no dejar la más pequeña indicación, salvo la de que usen todos los órganos que puedan para otras personas.

Lo que sí que he dicho muchas veces, es que echo de menos los preciosos sepulcros de otros siglos en nuestras nuevas catedrales e iglesias. Se me ha ocurrido una idea mientras escribía este post que se la tengo que comentar a mi obispo. Mañana la explicaré aquí. Por el momento, quedaos con la idea de lo de los órganos.

También se me ocurre de que como mi doctorado lo obtuve en el Ateneo Regina Apostolorum, un buen sobrenombre podría ser Doctor reginarum et apostolorum. Desde luego mucho mejor que Doctor diabolicus.

Qué preciosa foto episcopal, aunque lleve muerto cierto tiempo


Como bien habéis visto en el post anterior, en esto de bajarse del tren hay varias fases. La fase de elección del color el mármol es muy buena, porque significa que ya has superado todas las anteriores. Pero resulta imperdonable --menos mal que estáis vosotros allí-- que hubiera dejado a mis camaradas la tarea de buscar un epitafio. Seguro que hubieran encontrado alguno bien escogido a propósito con la idea de no dejarme descansar en los próximos siglos.

Conociéndoles, sin duda, hubieran buscado un epitafio tal que me obligase, como al padre de Hamlet, a aparecerme a algún canónigo o arcipreste pidiendo que sacaran esa frase de mi lápida.

Pero pienso en algún sobrenombre como los epítetos escolásticos. Algo sencillo sobre la piedra, una inscripción del tipo:

DOCTOR COLUMNA DOCTORUM.


Ahora hablando en serio, ése era el sobrenombre de fray Guillermo de Champeaux, un benedictino del siglo XI.

martes, febrero 21, 2017

Confutatis, maledictis, flamibus...


Hoy he visto las fotos del precioso Sarcófago de Alejandro Magno, por lo menos se le conoce con ese nombre. Qué maravilla de sarcófago. Hasta estoy pensando cambiar de idea y que no me entierren en el típico sepulcro catedralicio clerical. Esta tumba de piedra es una obra de arte tan equilibrada, tan perfecta. A estas edades, ya hay que empezar a pensar en el sarcófago.

Hubo una época en que me di cuenta de que tenía que poner orden en mis libros y dejarlos ya listos, indexar mi obra integral y todo eso. Después vino la época del testamento. Ahora estoy en la fase ya del sarcófago.

Me imagino que la última fase es la de dejar vacía la bandeja de entrada de Gmail. Aunque más allá todavía es cuando en la cama le pides a la última visita si, ya de paso, puede bajar por última vez la basura.

¡Quedan unos yogures en la nevera!, gritará desde la cocina. ¡Llevatelos! Debe dar gusto poder salir de casa, de la casa del cuerpo, dejándolo todo listo.

--Si mañana vienes y ya sabes… sin dramatismos, no pasa nada.

--Sí que pasa. ¿Quién acabará la XVI parte de Summa Daemoniaca?

--Vamos, vamos, hay que dejar algo para el más allá.­ Además, es tan bonito dejar una parte XVI inconclusa. Mira las últimas líneas las he escrito a mano, con líneas cada vez menos rectas. La última frase no está acabada y el último trazo desciende hacia abajo, como si mi mano se hubiera dejado caer sin fuerzas. Hasta el trazo aparece más tenue hacia el final.

lunes, febrero 20, 2017

Estuarda, Estuarda...


Querida Estuarda: Tienes razón. Como bien has dicho, soy demasiado duro conmigo mismo. ¿Pero cómo no serlo? Si sólo tenemos un poco de tiempo para acumular mérito, digámoslo así, de un modo rudo y simplista. ¿Cómo no ser duro? Si el nivel de felicidad depende de tan poco tiempo, y el tiempo perdido queda perdido para siempre. ¿Cómo no ser conscientes de esa pérdida irreparable? Sé que lo planteo de un modo demasiado egoísta. Pero toda la poesía del mundo no puede evitar, al final, la conciencia de esta realidad.

Es cierto que soy muy duro conmigo mismo. Pero también es cierto que esa dureza no me lleva demasiado a grandes propósitos de enmienda. Creo que esta tragedia es común a casi todos los cristianos. En mí este hecho simplemente es bastante más consciente, está más presente en mi vida. No puedo hacer una apología de mí mismo.


Estuarda, Estuarda… el último consejo que me das lo seguiría muy a gusto. Pero sabes que no debo. Hasta tú misma te das cuenta del dulce veneno de tus palabras. Hasta Borges te reprocharía que si sigues a Borges, sigas a Borges; y si sigues a san Juan de la Cruz, sigas a san Juan de la Cruz. Pero mezclar a Freud con santa Teresa de Jesús nunca ha dado buenos resultados.

domingo, febrero 19, 2017

Borges, si estás en los cielos (no lo dudo), ruega por nosotros


Hoy, a causa de un libro que estoy acabando de escribir, otra revisión de un antiguo libro, he estado leyendo y releyendo La lotería de Babilonia de Borges. Perdonadme que siempre insista en mis pasiones y os aburra con ellas. Pero la admiración por ese hombre humilde es uno de mis vicios más pertinaces y repetitivos.

Leer los diez o veinte mejores relatos de Borges siempre es gratificante. Oh, grandiosa densidad. Qué sobriedad en su escritura.

Me acuerdo la primera vez que leí La lotería: no entendí nada. No entendí adonde quería ir. ¿Qué sentido tenía aquel texto? Necesité madurar, años, para leer no sólo las palabras sino las palabras detrás de las palabras.

El comienzo del relato era contundente, invitador a la lectura:

«Como todos los hombres de Babilonia, he sido procónsul; como todos, esclavo; también he conocido la omnipotencia, el oprobio, las cárceles.»

Lo que seguía a esta línea era una de las obras más grandiosas que ha visto el siglo XX. Al principio no me gustó, porque lo comparaba con La Biblioteca de Babel, otra obra suya que me parecía épica. Fue el tiempo el que me hizo entender y quedé deslumbrado. ¿Cómo era posible tanta grandiosidad en un texto de tan pocas páginas?

Va a parecer irreal lo que voy a decir, pero estoy seguro de lo que voy a escribir: el actual Papa (cuando era un joven jesuita) lo invitó a su colegio, fue a buscar a Borges y éste le preguntó si podía afeitarle. ¡El actual Papa afeitó a Borges! 

Post Data: Yo jamás dejaría que un colega clérigo me afeitara con una navaja afilada. No por humildad u otra virtuosa razón, sino por desconfianza.

sábado, febrero 18, 2017

Qué bonitos son los sábados. Desde niño, siempre me ha gustado mucho este día de la semana.


El caso teórico que ponía ayer puede parecer imposible, pero todo puede llegar a suceder. Me acuerdo, hace años, que vi un documental (creo que fue de dos horas de duración) sobre Lyndon B. Johnson. Lo que nadie pudo prever ni imaginar en su carrera era que un hombre del sur como él, alguien que nunca se había destacado por defender los derechos civiles de los ciudadanos de color, alguien al que siempre se le acusó de haber hecho trampas en las elecciones al principio de su carrera política, cuando alcanzó la presidencia del país, luchó denodadamente por esos derechos civiles. Lucho tanto como lo hiciera Kennedy. Lucho como el que más por ellos y con un conocimiento envidiable de Washington y la política. Y es que, a veces, un hombre, al final de su vida, puede tener arranques de virtud nada previsibles.

Aunque no tenga nada que ver, hoy me he quemado cuatro dedos de manera tan grave que he pensado incluso si debía ir a urgencias del hospital. Afortunadamente, Dios ha puesto a mi lado una persona (que no viene casi nunca a la misa) que había pasado por otro caso de quemadura severa y que conocía de manera perfecta todos los protocolos de actuación. He pasado veinte minutos con los dedos en agua tan fría que apenas la podía aguantar. Y después una hora entera con los dedos permanentemente sumergidos en agua con mucho hielo. Después, me he aplicado, una y otra vez, aloe vera cada vez que se secaba sobre la piel. El resultado ha sido óptimo.


Debo agradecer también la actuación de dos personas que han corrido a la farmacia. Y una de ellas a su casa (que estaba lejos) para conseguir el aloe. De verdad que estoy muy agradecido a estos ángeles que me han acompañado. Sin ellos, sobre todo sin José Manuel, las secuelas sobre la piel de esos dedos podían haber sido permanentes para toda la vida. Gracias, Señor, que me has librado.

Ah, la foto. Sí, la foto. La he puesto, porque su cara me recuerda a la del típico catequista resentido al que el nuevo párroco le comunica que sus servicios ya no seguirán siendo necesarios en la parroquia.

viernes, febrero 17, 2017

Cuántas cosas se podrían hacer desde el Poder Absoluto ya perfectamente consolidado


Ayer me planteé una interesante cuestión teórica. Me imaginaba hablando con un presidente de una república exsoviética. Uno de esos presidentes que tienen todo el poder político, legislativo y judicial en sus manos. Por ejemplo, Nazarbáyev en Kazijistán. Y que yo le decía: “Tiene todo el dinero que un hombre puede desear. Su posición como Presidente está totalmente consolidada. Siempre suele ganar el 95% de los votos. ¿Qué podría hacer por su pueblo? ¿Qué podría dejarle para el futuro? Déjele una democracia modélica, déjele una Justicia envidiable, deje a sus ciudadanos un estado de derecho”.

Si después de varios meses de conversaciones, él me dijera: “Sí, quiero dejar eso a mi pueblo. Evidentemente, no quiero quedar expuesto a mis enemigos. Las cosas siempre se pueden ir de las manos. ¿Qué puedo hacer para no dejar el Poder, pero sin dejarlo democratizar el país?”.

Ésa fue la cuestión que me pareció muy interesante a nivel teórico. ¿Cómo se puede democratizar un país y, al mismo tiempo, mantener todos los poderes en tu mano?

Se me ocurrió que una solución podría ser esta: Mantenga todos los resortes del Poder en su mano. Pero cree ya en vida las estructuras más modélicas de tipo judicial y legislativo. Cree un Tribunal Supremo que sea perfecto. Con los magistrados más independientes y modélicos. Los cuales, a su vez, irán creando tribunales a imagen y semejanza del más alto tribunal.

Pero dígales a esos jueces que usted, hasta el último día, será judicialmente inviolable. Para el resto de las personas se seguirá este plan progresivo:

La policía podrá ser juzgada dentro de un año con la nueva Justicia. Es decir, se les instruirá acerca de lo que se puede hacer y no se puede en un Estado que respeta los derechos de los ciudadanos. Pero podrán quedar tranquilas las fuerzas de seguridad. Sólo se les juzgará de lo que hagan a partir de un año después del decreto presidencial. Para todos los posibles crímenes, delitos y faltas cometidas con anterioridad, se les seguirá juzgando según los tribunales y criterios que hasta entonces habían regido.

Dos años después, se podrá juzgar con la nueva justicia a los políticos. Para los crímenes, delitos y faltas cometidas con anterioridad, se les aplicará la Justicia anterior.

Tres años después, se podrá juzgar a las más altas instancias policiales y políticas, la cúpula del país, que hasta entonces había quedado exenta de la jurisdicción de los nuevos jueces.

Cuatro años después se podrá juzgar a los familiares del Presidente y a los más altos oligarcas.

Durante cinco años, el Presidente podrá conceder a cualquier ciudadano la conmutación parcial o total de las penas. Después de cinco años, el Presidente se comprometerá a no interferir con indultos en las condenas de los tribunales.

Durante esos cinco años, creará un Senado con los más prestigiosos e independientes juristas. Esos senadores propondrán leyes que tendrán que ser aprobadas por el Presidente. Pero el propósito es que el Senado ya vaya trabajando en su labor legislativa con total independencia y profesionalidad, en vida del Presidente. Para que cuando falte él, pueda seguir haciendo su función sin necesidad de que el nuevo presidente ratifique las leyes.

Por último, el Presidente creará una cámara de parlamentarios que sea realmente representativa de la nación. El Presidente podrá seguir gozando del 95% de los votos, pero se preocupará de que esos parlamentarios sean de verdad lo mejor de ese país y que representen todas las posturas e ideas razonables y constructivas.


Resultaría apasionante (por más que sea algo altamente improbable) que un Presidente con plenos poderes se dedicara en los últimos quince años de su vida a crear dos cámaras y un alto tribunal lo más perfectos posibles, que se consolidasen y que pudiesen echar a andar en cuanto él faltase.

Soy muy consciente lo difícil que es que esto suceda en ningún país del mundo. Pero sería formidable poder dedicarse a la tarea de crear esas instituciones desde el mismo Poder sin abandonar el Poder.

jueves, febrero 16, 2017

Os leo, aunque no siempre pueda contestar las preguntas de vuestros comentarios


He leído vuestros comentarios. Hoy no puedo menos que deciros algunas cosas a algunos de vosotros, porque habéis sido muy amables.

A Diego:
Cuando alguien como Diego me escribe las cosas que me escribe, siento que mi esfuerzo en producir Manzanas de Gomorra ha valido plenamente la pena. Muchas gracias. Aunque no lo parezca, los escritores online necesitamos ánimos. Los escritores que imprimen en papel son otro mundo. Las editoriales se encargan de hacerles sentir que su trabajo ha producido algo relevante. Pero los escritores online sólo tenemos como ánimo un contador, un frío contador, 665 descargas en Biblioteca Forteniana en el último mes.

Diana
Cuando he leído tus palabras:
Lo conocí en un congreso de liberación hacia el 2010 (más o menos). Realmente me impacto el final cuando en solo 10 minutos de oración de una forma solemne cada palabra llego con fuerza y poder a mí. Realmente salí ese día del congreso con una mirada nueva de cara a la vida.
Esto que me dices me lo han comentado más personas de más países. En realidad, no es mérito de mi persona, es la presencia del Espíritu Santo. Está allí y obra. He sido testigo de tantas acciones del Espíritu en ese tipo de congresos.

Alfonso
Alfonso me intriga. Me gustaría saber quién es, a qué se dedica, cuál es su historia con brevedad. Me envío una magnífica lista de erratas de uno de mis libros. Y entonces intercambié con él unos cuantos correos. Me quedé con ganas de saber más de él.
El cual hoy ha escrito:
No me gusta que llaméis santo al Padre Fortea… aunque el loor lo merezca… porque temo a la vanidad
Tranquilo, Alfonso. Soy la persona más humilde del mundo.

Para acabar:
Ahora hablando en serio, llevo varios días que lo que más le digo a Dios, con todo mi corazón, es que le doy gracias por haberme permitido trabajar de sacerdote un día más. Los libros son verdaderamente una vocación dentro del vocación. Una vocación que amo y disfruto y que trabajo con pasión. Pero primero de todo está mi sacerdocio.

Post Data:

Mi mejor obra es esa obra que forma una unidad Historia del mundo angélico-Las corrientes que riegan los cielos. Dos libros que forman una sola obra y que la considero el pináculo de todos mis libros.